jueves, 20 de marzo de 2008

Un día para ser valiente



Estos días he comprobado que Daniel es un niño más valiente de lo que aparenta, un poquito egoísta como es, un tanto mimado como está (sí, es verdad), y acostumbrado a que sus problemas sean resueltos con prontitud.

Las dos últimas semanas no han sido fáciles en su casa, y él lo ha notado bastante, como es lógico. Por eso ya hace días optamos por explicarle que mamá se ausentaba de casa a horas extrañas porque el abuelo Ángel estaba muy enfermo en el hospital y tenía que ir a verle, a llevarle cariño y besos de todos, a hablar con los médicos. Hizo algunos pucheros (que es su forma de expresar tristeza), pero luego se tranquilizó y pienso que nos entendió bien, pues aquella tarde, cuando se marchó su madre, le pedimos que le diera un beso para el abuelo y se lo lanzó raudamente. Luego él y yo seguimos jugando al tren (que es un de sus últimos juegos de temporada preferidos: hacemos el tren por el pasillo y Daniel pone el sonido del silbido: uuu uuuu). Así son los niños afortunadamente, tiernos e inconscientes a un tiempo.

Como dice su padre, es un chaval “con arrestos”. Y hemos deducido que le pone más nervioso y le intranquiliza más “no saber” lo que ocurre, que una mala noticia. Ayer hubo que contarle que el abuelo Angel no se despertaría ya. Había mucho trajín nervioso en casa. Era la hora de comer, Daniel además está algo acatarrado y por tanto un poco “raro” y más mimoso de lo habitual (que ya es bastante) y parecía preciso aclararle de alguna manera qué era lo que sucedía. Le pregunté si quería que hablásemos de lo que pasaba y me dijo que sí. De forma escueta y todo lo suavemente que supe le conté que el yayo Angel se había puesto tan enfermo que ya no tuvo fuerzas para despertar en el hospital y que, claro, ya no lo veríamos y que por eso estaban todos preparando su despedida. No acerté bien a contarle dónde se queda la gente que ya no despierta. Y no creo que esta vez entendiera del todo lo que le decía. Pero me miró unos segundos y se arrebujó un ratito. Tendrá que hablar más con sus padres, seguro, y espero que su cabeza vaya elaborando una respuesta adecuada para él. Cuando se levantó de su “no siesta” puso mucho empeño en hacernos reír a todos. Los niños… tiernos… y no tan inconscientes como parece.

* La imagen es un paraje del Moncayo, una de las zonas que más le gustaban a Angel Rincón.

13 comentarios:

Inma Rincón dijo...

Gracias, simplemente gracias.

Anónimo dijo...

No recordamos días, recordamos momentos. - Seguir adelante es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.

La humanidad de Núria y Xavier está unida a la tuya, ya que sólo podemos ser humanos estando juntos. -- Muchas fuerzas y muchos besos.

ybris dijo...

Mí pésame por esa muerte.
Mis ánimos a todos vosotros.
Y sobre todo a Daniel que, como todos los niños, y quizás más, lleva la procesión por dentro.
Encontrará su solución dentro de lo inexplicable lo mismo que todos hicimos.
Lo mismo que todos estamos haciendo siempre.

Besos.

laMima dijo...

Siento mucho que estéis pasando unos momentos tan duros: ante todo un fuerte abrazo a toda la familia.
En cuanto a Daniel, es difícil saber lo que pasa por la cabeza de un niño en momentos así pero no podemos pedirles mucho: ni siquiera nosotros sabemos encontrar palabras para explicar.
Como dice Ybris en contrará su solución de la misma forma que vosotros debéis encontrar la vuestra.
De cualquier forma os tenéis entre vosotros y eso es un buen colchón para casi todo.
Más besos.
PD Veo que Angel Rincón sabía elegir bien. Maravilloso Moncayo.

Todo-a-un-leru dijo...

Siento mucho vuestra pérdida, desde aquí os mando un abrazo fuerte a todos... en cuanto a Daniel, yo creo que es mucho peor estar con la incertidumbre que conocer la mala noticia... en mi opinión es mejor conocerla, para irla asimilando. Seguro que él, de algún modo, ya sabe lo que intentáis decirle; y además intenta haceros reír... vuestro Daniel es un cielo.
Besos y mucho ánimo.
Rosa.

Luisa Miñana dijo...

Nuestro agradecimiento a todos.
Vamos d�ndonos cuenta de que el peque�ajo s� ha ententido bastante m�s de lo que parece. De ello nos hemos cerciorado por la forma especial en que trata estos d�as a su abuela Pilar. Los ni�os saben mucho m�s de lo que a menudo creemos.

laura dijo...

Os mandamos un gran abrazo en éstos días tan duros.
Laura y Diego

doberka dijo...

Siento mucho leer esta noticia tan triste, Luisa. Desde aquí os mando mis más sincero y tierno abrazo a Pilar, Inma, Daniel a ti y a todos los que, seguro, habéis tenido la suerte de convivir con Angel y disfrutar con él, que al final, eso es lo importante: los momentos buenos, y menos buenos, y lo que aprendistéis de él durante ese tiempo compartido. Seguro que si le dices a Daniel, que su abuelo estará siempre a su lado, muy cerca de su corazón, lo entenderá Luisa.

Muchos besos paraD todos vosotros.

Luisa Miñana dijo...

Gracias, Doberka. Un beso, guapa.

Lamia dijo...

Hacía días que no pasaba por aquí y me acabo de enterar de vuestra pérdida. Lo siento mucho y os envío un fuerte abrazo, sobre todo para Inma. No sé qué más decir.
Un beso.

alba dijo...

Acabo de enterarme, lo siento mucho, les envío un gran abrazo.

Abrazos
Alba

Anónimo dijo...

Hola,
le he dejado este comentario en la entrada que hablas sobre delfinoterapia, pero dudo que lo vea, así que he decidido escribirlo de nuevo aquí:
soy Nora, una chica de Barcelona, estoy realizando un trabajo y sería de gran interés cualquier información que me pueda facilitar. Tanto fotografías, cuestionarios, centro donde realiza la delfinoterapia, libros, tesis, el nombre de algun terapueta...
Muchas gracias,
Nora Parralejo
te dejo mi e-mail para cualquier respuesta:
nora_parralejo@yahoo.com

Anónimo dijo...

siento la pérdida...
que no lo he dicho antes

Saludos.