martes, 17 de abril de 2012

Una tarde al abrigo

Ayer hizo un día de perros en Zaragoza. El Cierzo (viento del noroeste, frío y azuzador sin compasión) alcanzaba a veces los 90 kms. por hora. De hecho, muy cerca de la casa de Daniel, vi -cuando regresaba hacia la mía al final de la tarde- cómo los bomberos tenían que terminar de derribar un inmenso cartel publicitario que el Cierzo había abatido como hojalatilla.

No soporto el Cierzo. 

En cambio, a Daniel le fascina:

- ¿Hace mucho frío, verdad, Daniel? - le inquiero cuando baja del autobús del colegio. Vamos a meternos corriendo-corriendo en casa. Y efectivamente, echo a correr empujando la silla de Daniel, para atravesar la acera y llegar al portal (había que empujar con fuerza, por el viento)

- ¡Cuánto viento, Daniel!
- Síiiiiiiiiii ... y este tipo se pone a reír como un cosaco, feliz con el airón en la cara, y tomándome el pelo: UUUUUHHHH (ulula Daniel, como el propio Cierzo)

Inma está con gripe. Así que subimos derechitos a casa, en vez de dar una vuelta por el centro comercial o la calle, como le gusta hacer a Daniel, antes de recogerse. No protestó, porque quería ver a su madre. Y con ella arrebujadillo se estuvo un rato, aprovechando que mamá no tenía muchas ganas de nada y así la tenía para él enterita. Bueno, esto duró exactamente eso: un rato. Daniel cada vez tiene más curiosidad por las cosas, y  ademas es inquieto por naturaleza y por edad: reclamaba pues ya al filo de las siete de la tarde un poco de actividad (¡ya hemos descansado bastante!)

Justo después de la merienda habíamos estado viendo un rato un fragmento del musical "Sonrisas y lágrimas" en su versión española, que está estos días representándose en Zaragoza (http://youtu.be/SnL94BLgUkE). Iremos con Daniel y su primo Víctor a verlo el domingo próximo. Sé que la historia es un pelín-pelón cursiloncilla  y, como dicen los críticos, apastelada. Pero, bueno, a Daniel las melodías de la obra le gustan mucho. El musical está bien construido. Seguro que ambos chavales se lo van a pasar muy bien, aunque la historia tenga su lado lacrimogeno (y propagandístico, sobre todo en su día). En el Palacio de Congresos del recinto de la Expo 2008, donde están siendo las representaciones, han habilitado unos espacios para las sillas de ruedas. Están relativamente bien ubicados, pero no del todo. Porque, como suele suceder, los responsables han pensado en las cuestiones de movilidad física. Pero no lo han hecho en las dificultades de otro tipo que pueden presentarse: imposibilidad de dejar a niños solos, dificultades visuales, etc. Pero, bueno, creo que Daniel y su padre se apañarán bien con el sitio donde van a estar. Inma y yo nos sentaremos un poquito más adelante.

-¡¡Con-ee-ooooo!!! (o sea, ¡¡¡¡¡¡coooncieertoooo!!!! - traducido desde la fonética de Daniel). Llevamos oyéndole así desde que le hemos dicho que vamos a ir a ver "Sonrisa y lágrimas" el domingo próximo. Su padre ya le ha advertido que ha de portarse bien estos días... ¡toda la semana, buff, vaya empresa difícil!, pero Daniel lo ha prometido: está francamente emocionado y expectante.

Por cambiar un poco de temática, el final de la tarde lo dedicamos a comenzar a explorar la historia de Robin Hood (ya sabéis también la inclinación de Daniel por la edad media, los castillos, los caballeros, las armaduras... y le había prometido hacía unos días que le enseñaría quién fue Robin Hood). "Me ayudó"  Daniel primero  en unas cosas de mi trabajo,  y luego nos fuimos centrando en Robin de los bosques. 

A ver, la película (una de las versiones, no de las más conocidas, ahora no recuerdo los datos) no captó mucho su atención: creo que la elegí  mal, porque empezaba muy bruscamente, muy en primeros planos y eso me parece que causó que no se centrara: 

me echo para atrás y vuelvo la cabeza, ya sabes, tía, lo que quiero decir: no me gusta.


Sin embargo, curiosamente, se entusiasmó con la lectura/escucha de la historia: 

pónme todo lo apoyado y "bispedestado" que puedas, tía, porque voy a empezar a dar saltos y a reírme jubilosamente, cuando te escuché arengar ejércitos, relatar batallas, describir intrigas...


Busqué la narración que figura en la Biblioteca Cervantes Virtual y le encantaron las historias de sajones y normandos... Nos quedamos por ahí. Habrá que continuar. 

Y le encantó también el arranque musical de la fórmula fabulada de la historia de Robin Hood por parte de Disney: las onomatopeyas de los animales que van desfilando en la cabecera de la película arrancaron los saltos más espléndidos de Daniel y sus más sonoras carcajadas, que ya compartió con su padre que acaba de llegar:

- ¡Paaaapáaa, páaapaaaa, jorgeeeee, jordi, papi-papi...!


(¡Y como pesa ya, y que fuerza, por dioh!!!, toma ahí te lo dejo, papa-papi-jorge)

En la calle: el Cierzo (Uhhhhh)


3 comentarios:

aurora dijo...

No veas tú las veces que vio mi hijo mayor la película de Disney de Robin Hood. Creo que el vídeo está desgastado.
Que lo paséis muy bien el domingo con "Sonrisas y lágrimas".
Besos

Sofi dijo...

Un abrazo enorme para Daniel, a ver cuándo le veo por Biescas.y GRACIAS por vuestra felicitación.

Luisa Miñana dijo...

Ni Daniel y sus padres ni yo hemos podido subir mucho últimamente. A ver si nos acercamos ya ahora esta primavera. Un abrazo para ti, Sofía.


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Contaremos la experiencia en el musical, Aurora. Besos, guapa.