miércoles, 22 de octubre de 2008

Javi, la "ele" y otras sorpresas




Ayer Daniel, a su manera, nos contó que habían empezado las clases de fisioterapia en el colegio y que este año tiene como fisioterapeuta a Javi. La verdad es que lo dijo muy contento. La presencia este año de Javier en el colegio ha sido una de las sorpresas de los últimos días. Uno de las tardes que fuimos a buscar a Daniel a clase para marchar a ozono apareció por la puerta la gran sonrisa de Javier saludándonos desde la altura: ¡hola gente, voy a llevar a Daniel este curso! Los fisios que en años anteriores han trabajado en el colegio han sido estupendos. Pero a mi me parece que la relación entre estos dos chicos es algo un poco especial. Javier ya fue el fisioterapeuta de Daniel durante un par de cursos, cuando venía a casa dentro del programa de actividades de Araprode (la asociación a la que pertenecemos). Creo que siempre han congeniado. Se entienden bien. Así que una muy agradable sorpresa que creo será muy fructífera.

Además, la semana pasada comenzaron las sesiones de apoyo de logopedia, como parte del programa de Araprode para este año. Siento realmente haberme perdido la primera clase con Silvia. Porque lo que luego me contó Inma me resultó francamente emocionante, esperanzador y también divertido. Silvia, que previamente había mantenido una charla orientadora con la familia, llevó a la primera sesión con Daniel unos cartelones grandes con diversos dibujos. Quería comprobar si Daniel reconocía las cosas dibujadas, si era capaz de comunicar ese reconocimiento. Hay que intentar comprender que a veces, aunque parezca tan simple lo que cuento, resulta un poco complicado delimitar cosas como ésta, dadas las dificultades de comunicación por parte de Daniel, y porque aunque sabemos que entiende todo lo que oye, no sabemos con exactitud si tiene algunas limitaciones visuales y de qué tipo son.

Bueno, la cuestión es que Daniel, que a la vuelta a casa ya se había tirado en el sofá y no tenía ganas de trabajar, se enfadó cuando vio que llegaba Silvia y tocaba diana. Así que en medio de ese cabreo, la logopeda empezó el ejercicio, con el apoyo de Inma, para que Daniel estuviera más confiado.


Daniel, ¿sabes qué es esto? Era la pregunta ante uno de los cartelones.


¡iiiiiiiiii! (traducción simultánea: ¡síiii, caramba, claro que lo sé, ¿os creeis que soy tonto, o qué, petardas?) fue la respuesta de un Daniel muy enfadado.


¿Qué es? “Eeee- aaaaa” (o sea una fresa). Inma a bolos (con perdón), porque reconocer una fresa no es tan fácil, no creáis, y el niño nunca había hablado de fresas, la verdad.


¿Y esto, Daniel, qué es? El enfado crecía: “iii-eeeee” (piiii-eeee): ¡toma ya, un pie! ¡El pibe dijo pie! …


El colmo fue cuando ante otro cartel intentó con todas sus fuerzas pronunciar ca-ra-me-lo, y ante otro plá-ta-no ( a su manera aconsonántica, claro, pero ahí estamos).

Ante semejante demostración, su padre apostilló después que o bien los delfines eran medio milagrosos, o bien este niño nos oculta cosas… Yo creo que es un carácter independiente, muy independiente, y que sólo se esfuerza cuando le tocas un poco las narices o simplemente cuando a él le da la gana. De todas formas, no se si será la terapia delfinaria o no, pero ayer comprobé que su “hola” ha ganado la “ele”. Ayer Daniel decía unos “holas” estupendos, con todos sus sonidos. Unos “holas” que repetimos incansablemente porque se lo merecían, porque era su manera de enseñarnos lo bien que le salía. ¡Y no veáis las risas y los saltos de Daniel cuando le alababas su magnifica “ele”!


Actualización:

Elsi, la madre de Juliano, ha contado una experiencia alucinante con su hijo, al responder al correo que yo suelo enviar a Hijos-Esp para comunicar la entrada de un nuevo post en el blog. Le he pedido permiso para reproducir ese correo, que me parece tremendamente revelador y que cuenta algo absolutamente magnífico:

"
hola a todos!!!!! lei las sorpresas en cuanto a la comunicacion de Daniel, y queria saber si alguno de ustedes ha tenido contacto con la comunicacion facilitada que permite la tabla de Doman.- Yo estoy iniciando con este metodo, si bien es cierto, es a veces dificil de comprender y hasta de creer, pero luego de varias "pruebas", descubri que es realmente mi hijo quien me habla, y la verdad, es emocionante y fascinante.- Y no me asombra lo que cuentan de Daniel, en cuanto al alcance de sus conocimientos, porque yo descubri a traves de la tabla, que mi hijo escribe, lee, suma y resta, ( todo esto que el me decia, lo comprobo luego su maestra especial en la pizarra magnetica de Juliano, donde ella escribia operaciones matematicas, y el, que tenia sobre su mesa didactica una pila de numeros de goma eva con iman, le pasaba el resultado correcto, lo mismo con las palabras, que ella dictaba, y el pasaba desde su mesa la letra correcta, de manera absolutamente ordenada), tanto ella como yo, asombradas!!!! y no les cuento cuantas cosas mas!!!!! Hasta me dijo que sabia que era adoptivo!!! Yo casi muero.....Queria solo contarles eso, porque para mi, fue descubrir otro niño, y otro mundo!!!!! Cariños.- Elsi.- "


7 comentarios:

laMima dijo...

Que bueno leerte hoy...
Si tiene "buen rollo" con su fisio la cosa promete cantidad (yo lo veo con Ainhoa y Bea. Son como hermana mayor y pequeña, jeje).
Pero lo que tiene que ser genial es comprobar esos avances con la logopeda. Madre mía, que gusto.
Eso sí ¡que la fuerza os acompañe!
Kisazos.
PD Me encanta esa foto.

Vi dijo...

Sí, estos niños son increíbles.
Tengo una amiguita de 4 años, cuando coincidimos con sus padres imagino que piensa: ya está aquí esta pesada de las letras...Su madre me cuenta como va con las pronunciaciones y yo comienzo a hacerla hablar. En cuanto tengo ocasión la pillo infraganti. Decía el otro día que le gustaba mucho ir al "tole"...¿Al tole?, y ¿eso qué es?, no sé que es un tole...al cole!!!-corrige ella- pero mira a su madre y piensa, ya me han vuelto a pillar.
Es eso, necesitan un esfuerzo, una recompensa y un poco menos de pillería...
En el caso de Daniel, seguro que cada éxito le animará a seguir intentándolo con más ganas.

Javier López Clemente dijo...

HOla
Es una intuición, sólo eso. Pero a mi me parece que Daniel y su relación con la "l" tiene un motivo.
Para decir "delfín" necesita de esa letra.
Salu2 Córneos.

Magda dijo...

Vaya, ahora si que como todos los niños, siempre resultan más listos que lo que pensamos los adultos. Creo que Daniel, al estar enojado porque lo pusieron a trabajar cuando él tenía ganas de seguir jugando o descansando, pensó: "aquí les va, para que vean que no había necesidad de quitarme de hacer lo que yo quería".

Un beso para él.

Luisamiñana dijo...

Esos avances, Mima, son toda una inyección de energía. Pero también creo que hay que buscar métodos no orales para que él pueda comunicar todas esas cosas que andan por dentro. Quizás es algo que no habíamos tenido demasiado en cuenta, sólo en parte. Pero yo creo que hay que probar. Las logopedas creo que también están por esa labor.

Un beso grande.

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La recompensa es fundamental, es verdad, Vi. Hay que estimular y estimular. Daniel se pone ahora muy contento cuando ve que le entendemos, que compartimos una idea, un deseo, una postura ante algo, se da unas alegrías inmensas. Es una gozada.

Besotes.

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¡Ah, anda! Javier, igual tienes hasta razón. Algo tendrán que ver los de-l-fines, seguro. Espero que incluso den más razones para volverlos a visitar. Besos.

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Buena apreciación psicológica, Magda, y bastante propia de Daniel, sí señor. Ojala le de por hacernos muchas más demostraciones de carácter, ja ,ja, Besos

ybris dijo...

Siempre me impresionó el descubrimiento de lo que los demás aprenden bajo nuestro influjo.
Pero mucho más el descubrir lo que ellos por su cuenta o al margen de nuestros intentos han aprendido.
En el caso de Daniel, que tiene dentro mucho más de lo que puede expresar, es mucho más emocionante.
Me alegro por él y por todos vosotros que os enfrentáis a tamaño reto.
(Me encanta su foto).

Besos a todos.

Lamia dijo...

Hacía tiempo que no venía a veros pero me alegra encontrarme con una sonrisa tan alegre de Daniel y tan buenas noticias. Un beso. Y un HOLA gordo para él.