jueves, 10 de abril de 2008

Bailando



Hace unos días volvía a casa por la noche y mientras conducía oía Rne3. No recuerdo el nombre del programa. Hablaban del Festival Mudanzas08 que se está celebrando en Cartagena entre el 5 y el 20 de abril. Dentro de este festival hay programado un taller de Danza Integrada, a cargo de Marisa Brugarolas.

Esta mujer dirige la compañía de danza RuedaPiés, integrada por bailarines con y sin discapacidad, que puso en marcha el año pasado un espectáculo denominado Hibridación, en el que los movimientos de la danza tienen como punto de partida los movimientos propios de los bailarines con diversidad funcional. Brugarolas ha puesto en pie una compañía a partir de los cursos impartidos de danza integrada.

La noticia de prensa que recogía el estreno de Hibridación, señalaba que quizá lo más importante son “las posibilidades de movimiento que se abren a la danza contemporánea con la integración de personas con alguna discapacidad; lenguaje, ritmo y concepción del espacio-tiempo distintos”.

“Hibridación es un canto a la diferencia, una reivindicación de la diversidad, es la posibilidad de vivir en un mundo con el que todos soñamos, un mundo sin estereotipos.”

Sobre el espectáculo Hibridación y el concepto de danza integrada escribe Carlos S. Olmo:

El de danza integrada es un concepto directamente emparentado con otros quizá más extendidos, como el de danza en la diversidad o el de danzas inclusivas. Como éstos, alimenta un cambio de paradigma, no solamente estético, en ésta y otras artes. La aceptación de todos los cuerpos, de todas las mentes y las diferencias consecuentes, no sólo como parte más o menos llamativa del espectáculo, sino como elemento fundamental y característico de los más diversos procesos formativos y creativos.


Todas son danzas en las que tienen cabida personas que han sido normalmente excluidas de sus circuitos y prácticas, tanto en el momento de su aprendizaje como en el de su ejecución pública.


Tomando a las personas con discapacidad como ejemplo paradigmático, el segundo de los conceptos citados –danza en la diversidad- haría referencia a iniciativas dirigidas a, o protagonizadas por ellas; mientras que el primero –danza integrada– se aplicaría a colectivos en los que personas con y sin discapacidad, y con diferentes discapacidades, trabajan conjuntamente y aprenden colectivamente.

En esta última dinámica se inscribe el quehacer de la compañía Ruedapiés. Una dinámica en la que se entrelazan renovación estética, terapia e integración social en el desarrollo de proyectos que se desenvuelven en diferentes ámbitos –educativo, divulgativo y creativo- tomando cuerpo en forma de talleres, seminarios, conferencias, jornadas, improvisaciones, juegos coreográficos, vídeos, performances y espectáculos en calles o salas.


Como compañía, de hecho, surge de un taller de Danza Integrada impartido por quien es hoy su directora, Marisa Brugarolas. Un taller que se constituye como un espacio de aprendizaje e incluso innovación de movimientos y de técnicas; pero también como un ámbito de conocimiento y reconocimiento del propio cuerpo, de otros cuerpos, de prejuicios, de ideas preconcebidas, de nuevas ideas, de aperturas,… y que es también tanto un lugar/momento para la reflexión individual y colectiva como una esfera permeable para la expresión. Expresión in situ, primero; en vídeo (“Un día cualquiera”), después; en salas y calles, más tarde. (Leer completo)



Ya sé que no tiene nada que ver, pero el día que regresaba conduciendo a casa, mientras oía hablar de los talleres de danza integrada, no podía dejar de pensar en que una de las cosas que más le gusta a Daniel es bailar. Siempre le ha gustado bailar, desde muy pequeño. Y moverse, como sea, moverse: le encanta simular el terremoto, la montaña rusa, que le pongas boca abajo, que le voltees en molinete, lo que sea. Pero quizás bailar es lo máximo. Hemos pasado muchos ratos bailando el rock del cocodrilo, la yenka (ja, ja, ja…), valses… lo que caiga.


El, que mueve sus músculos con tanta dificultad, tiene una idea innata e instintiva del movimiento. De eso no hay duda. Y por ello creo que bailar le hace bien. Además de divertirle una barbaridad. ¡Pues a bailar!.

9 comentarios:

Kalar dijo...

See Please Here

laMima dijo...

Que trabajo más interesante Luisa.
Se me ocurre pensar que es, en cierto modo evidente, ¿donde están los modelos "válidos" de movimiento?¿quién los decide?¿por que pensamos que la diversidad funcional es ajena a un movimiento propio que puede ser hermoso?...
"Renovación estética", si, un cambió más de mentalidad que debemos al mundo de la discapacidad. Una parte más de la mirada honesta que debemos a toda esta gente "diferente"..
Si lo piensas es absurdo poner límites a una expresión creativa, venga de donde venga: hay que dejarla bullir, trabajarla y admirarla. Luego, como todo, gustará más a unos que a otros. Pero ahí está.
Un aplauso sentido a Marisa Brugarolas y a la compañía RuedaPiés por abrirnos los ojos.¡Que haríamos sin gente así!
Besooos.

laura dijo...

Muy interesante.Es cierto que hay que abrir mucho la mente para concebir otras formas de expresión que no sean los canales habituales.El que se tengan limitados los movimientos no implica que no se pueda disfrutar sintiendo la música en el cuerpo y disfrutandola.Hace un tiempo habia un anuncio de un banco donde aparecia una chica bailando en silla de ruedas con otros chicos una especie de street dance y era genial.
Respecto al movimiento......A Di le encanta el meneo,cuanto más mejor.El otro dia llego a mi este video de yotube http://es.youtube.com/watch?v=ROFGDjPvtB0&feature=related
Estoy convencida de que a Di le encantaria el tema ¿y a Daniel?

ybris dijo...

Realmente inteligente e interesante esa iniciativa.
Los que bailamos peor que un palo de fregona podríamos recibir clases hasta de Daniel.
Con la ventaja de no tener sensación de ridículo.

Besos.

laura dijo...

Aclaro que lo que le gustaría es estar colgado como un trapecista del techo con un arnes con goma y de ahi darle vueltas,balanceos..
No propongo ningún tipo de terapia ni tratamiento ni nada por el estilo.

Anónimo dijo...

Genial, Perfecto, el ABSOLUTO de la integración!!

Paula, madre de Clara

Jose dijo...

Creo que este tipo de iniciativas hara que la gente abra sus mentes a lo que hasta ahora no lo ha hecho. Hay personas que opinan que es algo feo, feo porque no lo conocen, porque se quedan en la superficie de todo. Si se dejasen llevar por las emociones se darían cuenta de lo maravilloso que es convivir con personas especiales...vivimos en una sociedad con un canon de belleza totalmente superfluo...como se suele decir, la belleza está en nuestro interior y si algo tienen estas personas o personitas es una belleza interior que abruma y que da lecciones a cada momento de lo que realmente es importante en la vida.
Desde aqui felicito a todas las personas que no solo ayudan a otras con discapacidad a integrarse sino que están ayudando sin darse cuenta al resto de la sociedad a hacer lo mismo. porque ¿quien se integra con quien?
Un saludo a todos, Ester mamá de Marta.

Todo-a-un-leru dijo...

A mí también se me ha venido a la cabeza el anuncio aquél del banco (por cierto, es este: http://es.youtube.com/watch?v=xndDUNbrnNM
No sé si la chica del anuncio es realmente discapacitada o no, pero a mí ese baile siempre me ha gustado... yo creo que es una iniciativa estupenda, una de las cosas que siempre he querido hacer es saber bailar (tengo el mismo estilo bailando que la tabla de planchar), hasta yo, con lo mal que bailo, adoro bailar... por cierto, que después de leer la entrada he buscao en youtube y he encontrado un vídeo sobre "Danza Integral":
http://es.youtube.com/watch?v=HriPvaIZVPE
A mí me ha gustado.
Besos.
Rosa.

Luisa Miñana dijo...

Estamos de acuerdo, claro. Estas iniciativas son absolutamente necesarias e ilustrativas de cómo deberían ser los modelos sociales y culturales de integración. Valorar cada capacidad por si misma, aprender a desarrollar las actuacioens a partir de esas capacidades, armonizar unas contras, etc.
Y belleza, por supuesto, que hay belleza, desde luego: por dentro y por fuera.
Un abrazo.