lunes, 10 de marzo de 2008

Mary Poppins, por favor



Ayer por la tarde estuve de canguro con Daniel. No es que sea algo extraño. Pero ayer no era un buen día. Ya lo he comentado en Pandeoro. Los niños son listos y sobre todo tienen un nivel de percepción sutilísimo. Da igual que procures preservarlos de los malos momentos. Ellos saben que algo no va bien. Y Daniel no es diferente tampoco en eso. Percibe perfectamente cuando hay una serie de situaciones que no son habituales y se siente extraño. Hay que tener en cuenta que los niños con problemas como los de Daniel necesitan de la rutina para sentirse seguros y bien ubicados.

Ayer era domingo y no es normal que sus padres desaparezcan de casa sin él en un día de fiesta por la tarde. Así que, aunque no protestó ni lloró, sí que estaba algo inquieto cuando aquellos se fueron al hospital a ver a su abuelo.

Procuré centrar su atención en algo, de la manera más completa que pude. Y lo conseguí con una película que desde hace tiempo es infalible a estos efectos: Mary Poppins. Ya he perdido la cuenta de las veces que la hemos visto. Y siempre produce el mismo estado hipnótico en Daniel. Lo veo esperar, durante todo el comienzo de la cinta, la aparición de la fantástica niñera, y disfrutar de lo lindo tanto con la música de la película como con toda la parafernalia de trucos que ella despliega. El mira la pantalla sin perder ripio. Yo le observó a él, buscando cambios de gesto, risas, posturas que me indiquen qué es lo que está sintiendo y pensando en cada tramo de la película. Y concluyo que le encandila, como a todos los niños, esa mezcla de realidad y fantasía, esa posibilidad de que la realidad sea efectivamente modificada por la magia, la no existencia de límites entre ambos mundos, que desde siempre ha conformado la mente infantil en sus primeras etapas de pensamiento. En esta mezcla, trasladada a la pantalla mediante la superposición de actores de carne y hueso y dibujos animados –técnica ya muy rebasada hoy en día, aunque supongo que no tanto en 1964-, de diálogos y música, es sin duda la que ha convertido este cuento en un clásico, sin lugar a dudas. Un clásico que sigue dejándose ver estupendamente. De todas formas, estas cosas seguro que las explicaría mejor 39 Escalones, el Sabio, que también tiene sobrinos, seguro.

Julie Andrews, que recibió el oscar a la mejor actriz por esta película, y Dick van Dyke forman un tándem fabuloso aquí. La presencia de este último me hace recordar además lo mucho que disfruté de niña con su show televisivo.

En cuanto al idioma en que vimos la película, habréis imaginado que la primera parte fue en inglés y la segunda ya en castellano.

Luego Daniel cenó como un campeón. Aunque para eso a él no le hace falta que ninguna Mary Poppins le diga nada.

7 comentarios:

doberka dijo...

Bendita Mary Poppins, Luisa, a mi también me ha sacado alguna vez de apuros cuando eran mis hijos pequeños y tenía que irme a trabajar. Ella y no sé cuantas películas de dibujos más.

Sí, los niños lo perciben todo así que, puestos a percibir algún cambio, podría ser buena idea hacer algo que sea una novedad para Daniel o que haga mucho tiempo o que no haces con él.
Lo peor es que hay que hacer de tripas corazón y, aunque sepas que su madre esta pasando por momentos muy delicados, intentar que Daniel te vea feliz le ayudará a no echarla tanto de menos, así que, música a todas horas y si puede acompañarse de baile y risas mejor. Sé que esto que digo puede sonar fríbolo, pero hay momentos que no queda otro remedio. Por hacer feliz a Daniel lo que haga falta y a tí también te hara bien. Estarás más tranquila. Ya habrá tiempo y lugar para las penas cuando no estés con él. Muchos besos para Daniel, Inma, Fernando, para ti, y para todos.

Todo-a-un-leru dijo...

Tienes razón, esa película me encantaba de pequeña precisamente por eso: la mezcla de magia y realidad... cuando veía la película no dejaba de imaginarme lo guay que sería poder colarse una dentro de un dibujo en el suelo, como hace Mary Poppins... yo tenía otra también de este estilo (persona y dibujos), se llamaba "La bruja novata" (con Ángela Lansbury como la susodicha bruja), no está tan bien como Mary Poppins, pero también tiene esa magia, si puedes alquilarla o algo, podrías ponérsela a Daniel a ver si le gusta.
Y, bueno, yo pienso como Doberka... es difícil, cuando una está con la mente en otra parte, pero, como también dice Doberka, todo sea por hacer feliz a Daniel.
Besos y ánimo.
Rosa.

ybris dijo...

Pues menos mal que Daniel encuentra refugio en Mary Poppins. Hay veces en que todos necesitamos huir de una realidad que no entendemos.


Besos.

laMima dijo...

Que difícil es querida Luisa evitar que los niños capten y sufran en momentos así. Uno nunca acaba de saber hasta que punto son conscientes de lo que ocurre, ni en que medida les afecta....supongo que es parte del aprendizaje de vida.
De toda formas siempre es bueno dejar volar la imaginación y supongo que a Daniel le hubiese gustado comprobar que tú también tienes un paraguas y una maleta tan chulas como la de Julie Adrews. Como, ¿que no tienes?...¡ah, pobre criatura!
Animo a todos. Beos mil de nuevo.

39escalones dijo...

Como sufridor de Julie Andrews, he de decir que no la soporto. Y tampoco a la Supernanny esa que acecha en la tele... La película es una pequeña delicia de imaginación, visualmente espectacular para 1964 (no tanto por los dibujos, que también, pero posee valor propio por la estética cinematográfica pura y dura), y los críos se lo pasan pipa (y algunos mayores, aunque yo no...). En fin, mermelada Disney, pero de las pocas veces en que eso no llega a importar.
Besos

Luisa Miñana dijo...

No es díficil, Doberka, con Daniel olvidarte de las cosas que tienes en la cabeza y aplicarte a pasar un buen rato. Y como bien dices no cae mal ese ejercicio para olvidarse uno también. Un beso, guapa.

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A mi todavía me gustaría tener poderes, ja ,ja, ja.. no sabes cómo... Un besito, Rosa.

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Sí, Ybris. Supongo que no podrá escapar al contagio de un ambiente un poco chungo, pero ya sabes que los niños tienen mucha capacidad para recuperar y aplicarse a lo que les gusta. Besos, guapo.

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Jolín, ya me gustaría a mi ya lo del bolso y el paraguas, no sabes cuánto... De niña siempre yo era de las que jugaban a tener poderes, y Embrujada era un serie que me volvía loca por eso: viajar en le tiempo y en el espacio, tener lo que quisieras con un chasquido de dedos o un movimiento de nariz, cambiar con la mano en el aire las cosas de sitio, no sé , pequeñas cosas así... ja, ja,... Abrazotes.

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Está bien, Escalones, mermelada, pero creo que ésta tiene una base más cercana a los principios de la narrativa infantil "seria" que mucha historias melosas y melodramáticas facilonas. Lo de la Julie, ya es una cuestión de gustos, je.

Lamia dijo...

Es una de las películas que recuerdo con mayor cariño de mi etapa infantil. La he vuelto a ver con mi hijo y mis sobrinas y nunca me canso.
Si a Daniel le ha gustado tanto, podrías probar también con "La Bruja Novata". La escena de la cama que vuela al darle la vuelta al pirulo redondo y el partido entre animales "animados" y personales reales son alucinantes.