jueves, 10 de octubre de 2013

El precio de la silla

Como ya sabéis muchos, Jorge e Inma -los padres de Daniel- estuvieron en el concurso Atrapa un millón, de Antena 3. Emitieron el programa el pasado día 2. Así que muchos ya conoceréis también el resultado final. No ganaron toda la pasta que necesitarían para afrontar el gasto global que supone la compra y renovación de tecnología ortopédica que precisarán de ahora en adelante para la vida diaria, pero algo consiguieron. Y ellos estuvieron muy bien, a pesar de los nervios. Un concurso es un concurso, y puede pasar casi cualquier cosa. Yo creo que están contentos, aunque con el tiempo siempre uno recapacite y diga aquello de  lo tendría que haber hecho así, o si no hubiera decidido aquello. Bueno, lo que importa es que la experiencia les gustó y que consiguieron un dinero suficiente para lo más urgente: renovar la silla de ruedas de Daniel.

La silla ya está encargada.  Después de toda una mañana de ortopedia, la solución elegida ha consistido en el  modelo de silla Iris de la marca Quickie (http://www.sunrisemedical.es/Products/Quickie/Manual-Wheelchairs/IRIS.aspx) , que es adecuado para la anatomía de Daniel, y que además ha implantado  una nueva forma de sumar costes.  La sugerencia de esta silla se debe a Enrique, el ortopedista de cabecera de Daniel desde hace ya por lo menos diez años.

La cosa es más o menos así: elegido un chasis, que tiene un precio determinado, luego se van añadiendo los elementos precisos: asiento tal, respaldo tal, reposa pies cuales, cabezal así, cinturones, en fin... Como veis no se trata de una silla al uso. Las sillas de ortopedia deben diseñarse casi a medida, para que la anatomía no sufra, para que no se agraven asuntos como una luxación de cadera en el caso de Daniel, o una escoliosis, etc., etc. Deben además fijar bien el cuerpo a la estructura de la silla, pero al mismo tiempo permitir la mayor movilidad posible... Bueno, es un tema complicado.  

Hasta aquí, ninguna diferencia a cómo fue "construida" la silla actual de Daniel. Lo distinto es la manera de calcular el precio final (lo cual es muy muy importante, dado el elevado coste de todos estos materiales -ya hemos aludido a ello tantas veces...-, y más aún en la actualidad, cuando muy pocos se pueden permitir desprendese de una cantidad tal de dinero sin esfuerzo). Para la que será la nueva silla de Daniel el precio se calcula así: al propio del chasis hay que ir sumándole el precio de cada elemento, pero cada elemento añadido supone una rebaja previa en el precio del chasis. De tal manera que, frente a los casi 6000 euros que costó la silla ya a punto de ser jubilada, la nueva valdrá unos dos mil euros menos. 

El precio final de la silla se adecúa muy bien a lo ganado por Inma y Jorge en Atrapa un millón. El precio de la silla ha hecho precisa esta aventura de Atrapa un millón.

En vista de la brutal reducción de la partida presupuestada por el gobierno central para la Dependencia (si este sustantivo nunca ha sido muy adecuado, ahora es incluso cínico, porque las personas con diversidad funcional cada vez son menos dependientes de las administraciones y más independientes a la hora de sacarse las castañas del fuego por sus propios medios), y en vista de la escasez de ayudas para ortopedia y otras cuestiones (que no se contemplan dentro del Sistema de la Dependencia, sino que siguen ligadas a la Seguridad Social, cada día más escualida) hemos extendido la voz en nuestro círculo y un poco más allá: todos a los concursos de televisión a ganar los euros precisos para poder asumir el precio de la silla y todo lo demás .... Qué gran gran país...

2 comentarios:

Verónica dijo...

Hola, conozco una propuesta que igual puede serviros... ¿me mandáis un emaiil con vuestra dirección de correo y os explico? veronicacrespo3@gmail.com saludos

Miguel Ángel Yusta. dijo...

:-)