martes, 3 de junio de 2008

You are a happy an smiling baby



El tema del que hoy tenía previsto hablar era éste del entusiasmo danielino por el inglés. He estado a punto de cambiarlo ante una información que he leído hoy en Heraldo de Aragón, acerca del juicio que se inició ayer en Zaragoza y en el que los padres de un niño con parálisis cerebral acusan a los ginécologos y la matrona que atendieron a la madre en el parto de imprudencia y negligencia. Es una noticia que suscita muchos recuerdos y también unas cuantas preguntas no resueltas, que me gustaría plantear en voz alta. Por si sirve. Pero son preguntas que no se pueden hacer de cualquier manera. Así que las dejaremos para otro día. Un asunto peliagudo. Pero habrá que tocarlo, sí.


Bueno, cambio radical de registro: ligereza, alegría, esperanza. Mejor. Ya sabéis de la afición desmedida de Daniel hacia el inglés. Alguna otra vez he comentado que es en cierta manera un misterio la causa de la felicidad que le produce a mi sobrino la fonética inglesa, la atención que es capaz de brindarle a unas buenas parrafadas en inglés, los intentos constantes de pronunciación que hace en cuanto oye hablar esta lengua. Por eso muchas tardes escuchamos en el ordenador un resumidillo "curso de inglés para niños", que dura una media hora. Es un repaso por algunos de los nombres y nociones básicas: saludos, nombres de la semana, de los meses del año, animales, planetas, accidentes geográficos, números, etc. Va desgranando toda esta parafernalia una voz femenina, dulce y clara, sobre una melodía muy relajante, que hace sonreír a Danie en cuanto escucha los primeros compases. ¿Ponemos el curso de inglés? Es la pregunta de muchas tardes, tras la merienda. Y la inevitable respuesta es siempre, sí. Y yo no sé por qué desde el comienzo, Daniel ha reído a carcajada al llegar a la frase (una de las primeras del curso relatado) que le dice: "you are a happy and smiling baby". Creo de verdad que es así. Desde luego, smiling lo es. Y quisiera saber que, a pesar de que Daniel va adquiriendo cierta consciencia de su situación y de que es un niño de carácter serio, también es un niño feliz. Así lo deseo.


Os dejo un enlace a algunas canciones para niños en inglés. Por si queréis probar a experimentar la misma alegría que Daniel. * La ilustración viene igualmente desde esa página.
Coda----------para Ainhoa : "Also, you ar a happy and smiling baby".

7 comentarios:

Todo-a-un-leru dijo...

Los días en que había canciones eran los mejores de las clases de inglés: pasabas un rato divertido y era un modo de descansar de las clases normales, que tenían un carácter más "serio". Me traen buenos recuerdos estas cancioncitas.
La afición de Daniel por el inglés es genial, porque es mucho más fácil aprender algo (y más algo tan necesario hoy día como el inglés) si te gusta, y si además le gusta tanto, no sólo lo aprende sino que lo disfruta, que es todavía mejor.
Besos.
Rosa.

laMima dijo...

Querida mía...tienes toda la razón del mundo. Un millón de gracias por esa dedicatoria.
Si, Ainhoa es una happy and smiling baby. Como mi Daniel y el vuestro. Of course. Espero sinceramente que lo sean siempre, haremos todo lo posible ¿verdad?.
Ah, y sepas que yo soy de francés y el inglés lo llevo muy "regulinmente" así que Daniel me da una envidia...aprovechad esa tendencia natural. Llegará lejos.
Luego en casa escucho las canciones con mis chicos.
Besos mil queridos.
PD Lo de la noticia....si, habrá que hablar largo, tendido y sentido de esos temas. No se pueden ignorar.

Luisa Miñana dijo...

Las canciones ayudan siempre a cualquier cosa, Rosa. En inglés resultan inapelables. Es verdad, hay que potenciar esta inclinación danielina, que debe tener su origen en la genética: su madre es una redomada políglota.
Besos, guapa.

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Lo es, Mima, Ainhona es una happy and smiling niña, y lo son ambos Danieles. Tienen mucha, mucha, mucha suerte. Incluidos Ainhoa y Daniel Miñana: son estupendos en sí mismos y tiene familias que les apoyarán siempre.
Un besazo a todos.

ybris dijo...

Me sorprendo siempre de leer lo que leo de Daniel.
Así me parece ser y así lo veo:
Happy and smiling.
No sabes cuánto me alegra.

Besos

Luisa Miñana dijo...

Gracias, Ybris, para todos es una alegría, sin duda, todos los días. Un beso.

Anónimo dijo...

Qué distinto el sentimiento.... yo viví y tuve secuelas relativamente leves gracias al médico que atendía a mamá, que después fue mi ginecólogo cuando llegué a adulta, con un cariño, una dulzura, un cuidado y un respeto mayúsculos en una situación desagradable como es un examen ginecológico en una mujer con PC.. Qué sensación de orfandad cuando falleció, sentí que perdí a un padre.
Claro, no hubo mala praxis, sino un parto de alto riesgo. En esa época no solían sobrevivir los bebés que nacían en esas condiciones.
También he tenido mis experiencias traumáticas con algunos médicos, pero no en este caso. Supongo que entre nosotros hay casos de mala praxis donde todo podría haber salido bien... y
milagros donde todo podría haber salido mal.
Besos.
Paula

Luisa Miñana dijo...

Como siempre, Paula, estás cargada de razón. Y los sentimientos pueden ser tan distintos...Yo los tengo muy revueltos a este respecto. De todas formas el dolor y la rabia primeras nunca nublaron la decisión de luchar y trabajar desde el primer momento, dejando a un lado las lamentaciones: esa actitud de los padres de Daniel creo fue y es esencial y decisiva. Como la de la aceptación. Siempre lo he dicho. En ese sentido, el agradecimiento va hacia el neurologo que, después de la que atendió al bebé en el Hospital y que prefiero no recordar, nos dijo que eso: que había que luchar, nos situó en las coordenadas acertadas y nos abrió de nuevo la puerta de la esperanza. TAmbién hay médicos así, por supuesto.
Un beso para ti, Paula.