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domingo, 19 de agosto de 2012

Daniel y el mar






Como hace tanto calor estos días en España, vienen bien imágenes como estas, que quizás algunos o muchos ya habréis visto en el muro facebookiano de Inma. Padre e hijo disfrutando de las olas. Daniel se lo pasa bomba en el agua, en cualquier modalidad: ducha, bañera, pisicina, mar... Pero evidentemente cuanta más agua, mejor; cuánta más movilidad, mejor que mejor. Su padre (que ya es casi el único que puede con él ahí dentro) siempre dice lo mismo: se lo pasa más que bien, dentro del mar se puede mover como quiere.

La lástima es que Daniel no puede permanecer durante largo tiempo dentro del agua, porque el termostato del frío se le descontrola un poco, digamos.

- Jorge: Daniel, ¿tienes ya frío?
- Daniel: Síii
- J. ¿Salimos del agua, pues?
- D: 

Quédemosnos con un par de impresiones más: 


una, Daniel sería capaz de volverse del color de la berenjena antes de abandonar el agua (menos mal, en este caso, que no está en su mano hacer lo que le da la gana...) - aquí abajo le veis, guapísimo (je, je), recuperando poco a poco el calorcito




dos, Daniel está muuuy alto




Y,  como no puedo evitarlo, una coletilla menos lúdica:

Todo esto que muestran las fotos también forma parte de eso que se llama entorno familiar, cuidados a cargo del entorno familiar, o algo así. Y lo digo para empezar a calentar motores de cara al próximo post, la segunda parte de "Dependencia".



domingo, 21 de agosto de 2011

¡¡¡Tenemos las fotos: Daniel en el Camp Nou!!!!!

Bueno, hemos tardado un poquito por cuestiones de intendencia electrónica. Pero ya están aquí...

El gesto serio de Daniel se corresponde con una profunda emoción (lo sé...). Y por lo demás, nada que añadir. Bueno, una cosa: le nombras a Daniel a la "orejona"*, y la sonrisa le llega a las orejas, sí.

Y otra, evidentemente han podido acceder al campo, como enseguida veréis. A donde no han podido llegar fue a los vestuarios, porque no hay ascensor. Pero todo el mundo fue muy atento, amable y solícito con Daniel y sus padres. Padre e hijo (sobre todo, aunque también madre), más que encantados, vamos.



Ante el escudo culé, en la botiga del Barça, con papá

En las gradas del Camp Nou, con mamá

Otra de Camp Nou

Más Camp Nou

Museo del Barça: contemplando la "Orejona" (League Champions)

En la botiga del Barça ante el poster de ¡campeones!




jueves, 11 de agosto de 2011

Cambiamos

Como suelen hacer en agosto, Daniel, Jorge e Inma han comenzado ya sus vacaciones. Un poco de playa y un poco de montaña: a Daniel todo le parece estupendo, aunque creo que siente  predilección por el mar y el ambiente playero, no en balde conoce el mar desde que apenas tenía algunos meses  y desde entonces todos los veranos han sido playeros. De todas formas, sé que en la montaña también disfruta mucho. Así que la posibilidad  de las dos opciones va a ser perfecta para él. No me resisto a recuperar una foto de cuando Daniel era pequeño: en aquel columpio caballito-balancín pasamos algunos ratos superdivertidos. Entonces todavía era sencillo manejarse, llevándole a él encima,  para acceder a la playa, a los juegos, incluso para bañarse en el mar o en la piscina.



Ahora seguimos divirtiéndonos mucho en muchas situaciones, pero lógicamente hay cosas que se han complicado: Daniel ha crecido, es bastante alto ya y cada vez, claro, pesa más; por no decir que cuanto más crece también su capacidad de manifestar su voluntad y de interactúar  con el medio y con los demás el tema se complica, porque él tiene su carácter y tiende a no dejarse manejar. Y en realidad esta complicación es positiva.

Quiero decir que es indicativa de la buena evolución de Daniel. Quiero decir que no queda otra que pensar en soluciones adecuadas para aquellas actividades que son de necesaria realización (baño diario, por ejemplo), o de realización más esporádica pero deseables (baño en el mar, en la pisicina, bailar un poquito, etc, etc.) , y aceptar la renuncia a aquellas otras que supongan mucha dificultad a cambio de poca satisfacción o beneficio para Daniel (esto aún no ha llegado, pero sin duda llegará en algunas cosas).

No es ninguna tragedia; nos pasa a todos a lo largo de las distintas épocas de la vida, de forma natural o a veces impuesta por las circunstancias. Siempre habrá cosas qué hacer; siempre se puede buscar alternativas (si no alcanzamos a bailar de pie mucho rato -porque Daniel pesa lo suyo-, bailamos un poco de pie y otro rato sentados; si no podemos subirnos a los columpios, utilizamos la propia silla de Daniel para jugar (con cuidado, eso sí, que la silla vale un potosí), y etc, etc. Sin contar con que ahora Daniel puede dedicarse a actividades nuevas, o puede ir incorporando formas nuevas para actividades veteranas: por ejemplo el mundo de internet aporta muchas cosas a ocupaciones  de siempre (oír música, ver dibujos, juegos educativos, etc)

Lo malo es la dificultad añadida para irse adaptando, cuando esta adaptación puede depender de la introducción de ayuda mecánica, o de ayuda personal extra, etc. Y aquí regresamos al tema ineludible de siempre: las realmente escasas soluciones técnicas desarrolladas (en comparación con las posibilidades tecnológicas existentes ahora), y sobre todo su onerosísimo coste económico. E igualmente topamos con la deficiente (o prácticamente nula por el momento, a nivel público) prestación de las asistencias personales.

El tema del coste personal para la familia puede ser más o menos doloroso o abrumador para cada uno (psicológica o socialmente hablando, incluso físicamente considerado), pero en definitiva es una cuestión de actitud que cada cual ha de administrar de acuerdo a sus circunstancias vitales y a su capacidad de respuesta a la realidad ineludible. Aunque es cierto que esta actitud sería más fácil de componer si las ayudas fueran en verdad  accesibles para todos: con normalidad, con fluidez, con previsión suficiente.


Para terminar: he hablado con Inma por teléfono; me ha contado que hoy dedican el día a dar una vuelta por Barcelona y que van a llevar a Daniel (eso dice su padre, que lleva a Daniel...) al Camp Nou. Les han dicho que el Museo es totalmente accesible, aunque no está muy claro que puedan entrar a ver el campo, porque hay escaleras (esto último no lo acabo de entender: no que haya escaleras, sino que no haya otra forma de acceder). Bueno ya nos contarán. En cualquier caso, sé que Daniel (y su padre) estarán pasando un día de fuerte emoción culé.








domingo, 5 de septiembre de 2010

Como pez en el agua

Que a Daniel le encanta el agua, eso lo se. Que estaría horas y horas a remojo hasta volverse una pasilla, eso también lo se. Pero lo que he descubierto no sin gran asombro este verano es que tambien le gustan los "chorrillos de agua" y me explico:


Supongo que algunos de vosotros sabreis, y si no ya os lo cuento, que este verano hemos vuelto a mudarnos de casa, creo que ya con caracter definitivo. Pues bien, aprovechando que podíamos hacer obra antes de ir a vivir, hicimos ya la obra del cambio de bañera por ducha, cosa que aconsejo a todo el mundo ya que la dificultad con la que antes teniamos que bañarlo todos los días ahora se ha reducido bastante. Pues la cuestión es que pensabamos que Daniel se iba a cabrear por el cambio de bañera a ducha ya que le encanta estar a remojo como he dicho antes, pero los riñones de su padre ya no aguantaban más y al cambiar de un día para otro pensabamos que no le iba a sentar nada bien.


Como aún no hemos dado con el asiento mas adecuado para él, se nos ocurrio que en vez de ducharlo de pie, se sentaran padre e hijo en el suelo de la ducha para que Daniel estuviera mas comodo y no le molestase la cadera. Pues fue un auténtico éxito. Como la ducha es adaptada y tiene una mampara en la que la puerta tiene dos partes, yo desde fuera les doy con el telefonillo de la ducha y los remojo y la verdad es que disfruta más de lo que yo pensaba. Todo esto viene a que este verano nos hemos ido a Cambrils unos días y alli no hay ducha, hay bañera, por lo tanto yo pensaba que a Daniel le iba a encantar volver a estar a remojo y flotando despues de unos cuantos días de ducha diaria. Nuestra sorpresa fue que además de disfrutar del baño a remojo, Daniel buscaba y jugaba con el grifo abierto que dejó su padre de casualidad y sin darse cuenta supongo que porque se acordaba de que yo les enredo con la ducha y juego con ellos desde fuera.



El primer dia que lo hizo os puedo asegurar que Jorge y yo no podiamos contener la carcajada y que lo vi disfrutar y jugar con algo tan natural como un chorrillo de agua igual que hubiera hecho cualquier otro niño. El video que os pongo a continuación es del segundo día claro, porque el primero no caí en grabarlo y no es tan gracioso como el dia anterior pero queria compartirlo con todos vosotros porque creo que viendo disfrutar a Daniel tambien disfruta uno mismo.


Os pongo unas fotos tambien de este verano, en la primera esta con Jorge y su prima Luzía que no hace mas que llamarle y decirle cosas y para que Daniel le haga caso le da unas bofetadas....













Las otras dos fotos son con Jorge en la playa (es que estaban guapos y las queria poner). Espero que os gusten.