
jueves, 29 de octubre de 2009
Dora Soñadora

jueves, 22 de octubre de 2009
Ilustradores

miércoles, 14 de octubre de 2009
Yo, comunico

sábado, 10 de octubre de 2009
Fiestas del Pilar

Daniel hace en ambas un gestillo aparentemente un poco raro, pero es su expresión cuando "indaga". Todos tenemos montones de gestos inconscientes, algunos asociados a determinadas actividades, tanto físicas como intelectuales. En el caso de Daniel, algunos de esos gestos parecen raros, porque él no controla bien sus movimientos ni la postura de sus músculos. Sin embargo, cuando con el tiempo vas reconociendo los gestos repetidos ante determinadas situaciones, los normalizas como en cualquier otra persona. Así que esa mirada algo extraviada y ese giro de cabeza es la postura danielina de indagación, pilarista en este caso. Una foto corresponde al montaje preparado con una imagen de la Virgen del Pilar, para contarles a los chicos el origen de la fiesta. La otra, a la explicación sobre el traje regional. Felices fiestas a los oriundos y visitantes y feliz puente a todos (en España).
martes, 6 de octubre de 2009
En la moto, con la cabeza erguida
Agentes de la Policía Municipal de Zaragoza acudieron el viernes pasado al Ángel Riviere para pasar un rato con los chavales. A finales de curso pasado fueron los chavales quienes visitaron uno de los cuarteles de la Policía y muchos de ellos pudieron subir a los cars (hubo post, claro). Esta vez, como veis en la fotografía, les dejaron probar un ratillo las motos. La sonrisa de Daniel no puede ser más evidente: ¡ésto mola mogollón!. Ciertamente es agradable que los agentes confraternicen con los chicos y que éstos tengan, como los demás niños de otros colegios, la posibilidad de verles de cerca y de probar esos vehículos que siempre les llaman tanto la atención. Esto por un lado.
Por otro, resulta que si miráis con un poco de atención la foto, veréis que Daniel, sin apenas ayuda, mantiene una postura completamente recta: véase esa espalda - como un palo, casi-; véase esa cabeza, con gorra y todo. Bueno, bueno... Hace días que todos observamos y estamos de acuerdo en que el chaval cada vez aguanta y mantiene mejor la cabeza. Pero también somos unánimes en observar que, como partidario que es de la ley del mínimo esfuerzo, en cuanto se cansa un poco y tiene posibilidad de apoyo, allá que voy: dejo caer la cabeza contra el cabezal de la silla, el hombro de mamá (o papá o quién haya sostiéndome), o hago como que la cosa no va conmigo y bajo hacia adelante este bolo mío. Ahora bien, que hay dibujos o peli que ver en la tele, pues puedo pasar largos ratos sin coscarme de si me canso o no de aguantar la cabeza sobre los hombros; que hay que alcahuetear alrededor lo que sucede por la calle, pues idem; que hay que estar encima de la moto de este señor policía tan simpático, pues idem de idem... O sea, que cuando me interesa algo, la cabeza está en su sitio y cuando no, pues depende...
Pero, oh pequeño asunto: mantener el equilibrio de la cabeza es fundamental para hacer lo propio con el equilibrio de tronco, el cual a su vez es fundamental si quiero poder hacer las cosas que me gusta hacer: por ejemplo, manejar un poco el ratón del ordenador, el teclado, el pulsador, las teclas del comunicador, etc. Y poder desarrollar esta habilidad es bueno para aumentar la capacidad de comunicar, lo cual a su vez es genial para que este cerebro -que al parecer anda madurando mejor de lo esperado- organice todas estas cosas que estoy aprendiendo, que me divierten tanto y que al compartilas con quienes me quieren nos hacen pasárnoslo pipa. Porque además me encanta comprobar que estamos comunicados, y me encanta hacer esas cosas, y otras: cuando veo que me salen, me entra la risa, risa a tutiplé...
La cabeza, sí: no me va a quedar más remedio, que ya me lo dice Patricia cuando voy a la terapia ocupacional en Aidimo: ¡Daniel, hay que quitar el cabezal de la silla...! Como vea esta foto Patricia...
